Por: Lina Gabriela Valderrama.
Dice Edwin Chica, fundador y director de Ensálsate, escuela de
salsa caleña, que el progreso de sus bailarines no ha sido solo en la forma de
moverse en la pista sino como personas.
“Cuando empezamos la escuela y para poder trabajar con los
bailarines, jóvenes de escasos recursos, les dábamos un subsidio para pagar los
buses. Luego, uno de ellos compró una bicicleta y fue como un efecto dominó,
pues los demás decidieron utilizar este medio de transporte”, dice Chica. “Al poco tiempo –agrega–, un bailarín compró una moto de
segunda y sus compañeros replicaron esta iniciativa. Cuando el primero vendió
esa moto y compró una nueva, los demás lo siguieron. Hoy, parece que en vez de
estar ensayando, vendiéramos motos, porque los parqueaderos de nuestra sede
están llenos de estos vehículos”.
Y si lo anterior fuera poco, a Chica lo mueve otra esperanza:
tres de sus bailarines acaban de dar un paso importante: dos compraron carro y
uno apartamento. “Eso nos lleva a esperar que la tendencia siga y que la vida
de nuestros artistas continúe mejorando gracias a Ensálsate”, afirma.
Para que esto se mantenga, Chica y su equipo viven creando
espectáculos. Y ahora Ensálsate llega con Caribe, Colombia y salsa, que se
presenta en Bogotá hoy, en el hotel Sheraton.
“Llegamos con nuestra fiesta espectáculo, en la que los
asistentes harán parte de la presentación, pues bailarán con nuestros
muchachos”, afirma Chica.
El montaje incluye un grupo en vivo y la presencia de DJ Animal,
que estarán en los tres bloques de Colombia, Caribe y salsa.
“El primero es la puesta en escena de bailes del Caribe, como
cha-cha-chá, mambo, boogaloo, bolero, bachata, merengue, son cubano, salsa tipo
rueda de casino y una gran coreografía de La vida es un carnaval, homenaje a
Celia Cruz”
Luego viene una fusión de salsa y folclor colombiano. “Esta
propuesta es muy atractiva, pues hay un componente creativo, coreográfico y de
innovación. Es ver un sanjuanero, una cumbia, un currulao y un porro chocoano
en su forma natural y, de un momento a otro, un vestuario diferente, música y
baile acrobático y salsero, dice Chica.
Finalmente, está “la salsa caleña, en la que la velocidad de los
pies, la alegría, el colorido y las coreografías de parejas, solistas, tríos y
grupos dan vida a un espectáculo que solo se da en Cali, pues para bailar a esa
velocidad, los muchachos han tenido que acelerar las revoluciones de la música,
situación que hace que nuestra orquesta logre la velocidad que requieren los
bailarines”, agrega.
Todo lo anterior existe gracias a 150 empleados directos e igual
número de indirectos que trabajan con Ensálsate, donde además de bailarines y
músicos hay cantantes, coreógrafos, directores artísticos y de escena,
directivos y personal administrativo de la fundación, vestuaristas, sastres y
modistas, zapateros, escenógrafos, ingenieros de sonido y de luces,
presentadores y DJ, entre otros.
Este grupo es uno de los conjuntos caleños que se ha ratificado
como empresa cultural de la capital del Valle, donde la salsa es un símbolo de
la cultura y ha logrado que niños y jóvenes de escasos recursos encuentren una nueva
forma de vida.
Entre estas escuelas hay un gran respeto a la hora de ‘robarse’
a los bailarines, en primera instancia porque todas tienen excelentes
profesionales.
“Nuestro principal rival es el extranjero, pues hoy la salsa
está muy bien posicionada y el mundo está poniendo sus ojos en los bailarines
caleños. De hecho, en lo que va corrido de abril han salido desde Cali 300
bailarines hacia Turquía y la China a mostrar su pasito caleño”, termina Chica.
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